La naturaleza guarda algunos tesoros para nosotros, los seres humanos. ¡La espirulina y la clorela son sin duda dos de ellos! Ya en los siglos XV y XVI, los pueblos indígenas de distintas partes del mundo, especialmente en Centroamérica y África, conocían los beneficios de la espirulina como alimento.
En el siglo XIX, el biólogo neerlandés Martinus Willem Beijerinck descubrió otra alga verde, a la que llamó “Chlorella vulgaris”.
Ayer como hoy, estas populares algas son el complemento perfecto para un estilo de vida consciente y cada vez gozan de mayor popularidad también entre nosotros. Estos organismos acuáticos ricos en nutrientes tienen mucho que ofrecer a tu organismo, incluyendo valiosos compuestos vegetales secundarios, muchas proteínas y antioxidantes naturales. Además, la espirulina y la clorela contienen grandes cantidades de clorofila, un aliado verde para la piel que puede ayudar a los amantes de la belleza a cuidar su cutis.
Pero veamos más de cerca estas dos algas.